
Volar simboliza la búsqueda de la libertad, un valor supremo. El parapente, tanto actividad como deporte, ofrece la experiencia más próxima a sentirse como un pájaro desplegando sus alas en el vasto cielo.
El parapente es una actividad recreativa que atrae a individuos de todas las edades, sin importar su ocupación, intereses, o lugar de origen. Lo que une a aquellos que son atraídos por el parapente es el deseo intrínseco de la humanidad de volar, trascendiendo las diferencias terrestres de la vida cotidiana. ¿Quién podría resistirse a mirar el cielo sin sentir el anhelo de flotar en él? El parapente es una pasión que nos atrapa y una herramienta que hace posible cumplir ese sueño.
La palabra «parapente» proviene del francés, siendo un acrónimo de «parachute» (paracaídas) y «pente» (pendiente), en referencia a su uso original en el descenso desde cimas montañosas. Aunque el parapente como lo conocemos hoy se atribuye a finales del siglo XX, sus raíces se remontan a un pasado lejano.
El genio renacentista Leonardo Da Vinci, en el siglo XV, estudió el vuelo de las aves y diseñó máquinas para volar, incluyendo un paracaídas rudimentario que preludió al parapente moderno. Sin embargo, el vuelo controlado en corrientes de aire y la termodinámica continuaron siendo objeto de estudio.
El vuelo en paracaídas se utilizó en la Primera Guerra Mundial, pero fue en 1931 que la Unión de Juventudes Comunistas del Komsomol popularizó el paracaidismo como deporte en la URSS. Sellos postales de 1936 testimonian su auge.
En la década de 1950, Francis Rogallo desarrolló una máquina voladora con alas flexibles. Domina Jalbert creó el «parafoil» en 1952, un paracaídas deslizable. En 1961, Pierre Lemoigne mejoró los paracaídas dirigibles. En los años 60, David Barish colaboró con la NASA en un dispositivo llamado «ala de navegación», basado en el parafoil de Jalbert.
Mientras tanto, en los Alpes franceses, los escaladores comenzaron a usar parapentes más primitivos, deslizándose desde las montañas. A pesar de la diferencia en la tecnología, el concepto era el mismo: volar. En la actualidad existe una modalidad denominada hike&fly que precisamente consiste en subir montañas andando para bajarlas volando. Gracias a la tremenda evolución de los últimos años disponemos de unos equipos con un peso reducido al mínimo lo cual lo hace posible.
La década de 1970 marcó un hito en la historia del parapente. Las cometas de Rogallo evolucionaron en paracaídas cuadrados. En Australia, se remolcaban voladores en parapente con lanchas. En California, las alas delta ganaban popularidad en las costas. Al mismo tiempo, jóvenes paracaidistas se aventuraban en vuelos desde las colinas en Montana.
A partir de 1978, el parapente vivió un auge. Lo que comenzó como una actividad espontánea y divertida se convirtió en un deporte global. Los parapentes evolucionaron hacia perfiles más aerodinámicos y menos porosos. En 1986, el parapente había conquistado Europa, aumentando la demanda y diversificando la fabricación para adaptarse a diferentes tipos de pilotos y estilos de vuelo.
